El papel de los estúpidos en nuestra sociedad es cada vez más destacado. Y no me refiero solamente a la sociedad de nuestra pequeña aldea sino a una escala verdaderamente global. El nivel de influencia de los idiotas en la vida cotidiana pueda tener diferentes niveles de impacto pero lamentablemente es muy poco lo que podemos hacer para anticiparnos a su potencia destructora. Si bien es cierto que muchos estúpidos causan daños menores e incluso podríamos arriesgar que muchas veces las estupideces se cancelan mutuamente neutralizando sus efectos, no es menos cierto que un sólo estúpido es capaz por sí mismo de generar el caos. La idiotez potenciada por tan solo un grupo de personas puede incluso ocasionar daños irreparables. Estudiosos en la materia han logrado profundizar en esta temática. Uno de ellos es el economista italiano Carlo Cipolla que en 1988 escribió el libro "Allegro ma non troppo" y describe las 5 leyes fundamentales de la estupidez, las que reproduciré a continuación.
Primera Ley Fundamental
Siempre e inevitablemente todos subestiman el número de individuos estúpidos en circulación
Segunda Ley Fundamental
La probabilidad de que cierta persona sea estúpida es independiente de cualquier otra característica de esa persona
El profesor Cipolla realizo amplios estudios demográficos con muy diversos sectores de la población. Inicialmente afirma haber comprobado que entre los trabajadores de "cuello azul" existía una fracción σ de estúpidos y que esa fracción era mayor a la esperada previamente, con lo que se confirmaba la primera Ley. Sospechando que podía deberse, entre otros factores, a un menor nivel educativo y ciertos niveles de marginación social, estudió muestras de trabajadores de "cuello blanco" y muestras de estudiantes, comprobando que entre ellos se mantenía la misma proporción. Mas sorprendido aún quedó al medir el mismo parámetro entre los profesores universitarios. Decidió por tanto expandir sus estudios hasta la élite de la sociedad, los laureados con el Premio Nobel. El resultado confirmó el poder supremo de la naturaleza: una proporción σ de laureados con el Nobel son estúpidos.
Tercera Ley Fundamental (o de Oro)
Un estúpido causa pérdidas a una o muchas personas sin obtener ninguna ganancia para sí mismo e incluso incurriendo en pérdidas
El análisis de costo - beneficio de Cipolla permite clasificar a los seres humanos en cuatro tipo de personas, cada una de las cuales ocupa un cuadrante en un sistema de coordenadas. Si representamos en el eje de las abscisas el beneficio (+) o pérdida (-) que obtiene el individuo para sí mismo y en el eje de ordenadas el beneficio (+) o pérdida (-) que causa a los demás, podemos definir los cuatro cuadrantes que corresponderán a los distintos tipos de individuos:
Desgraciado (D): El que se causa un perjuicio a sí mismo, beneficiando a los demás.
Inteligente (I): El que se beneficia a sí mismo, beneficiando a los demás.
Bandido (B): El que obtiene beneficios para sí mismo, perjudicando a los demás.
Estúpido (E): El que causa pérdidas a otros, perjudicándose a la vez a sí mismo.
Distribución de Frecuencia
La mayoría de los individuos no actúa consistentemente. Bajo ciertas circunstancias una persona puede actuar inteligentemente y en otras actuar como desgraciado. La única importante excepción a esta regla es la de las personas estúpidas que normalmente muestran una fuerte tendencia hacia un comportamiento estúpido a todo momento y en cualquier actividad. Para los demás, podremos calcular su posición en el eje de coordenadas del gráfico 1 como una media de los resultados de sus acciones en términos de costo - beneficio causados sobre sí mismo y sobre los demás. Esta posibilidad nos permite hacer la siguiente formulación: Consideraremos un "bandido perfecto" al que mediante sus acciones obtiene para sí mismo un beneficio igual al costo que origina en los demás. Es el caso del ladrón que roba a otro mil pesos sin causar ningún costo adicional a la sociedad. Esta situación puede ser definida como un "juego de suma cero" en el que el conjunto de la sociedad ni gana ni pierde.
El "bandido perfecto" quedaría representado en el eje de coordenadas del gráfico 2 sobre la línea OM que es la bisectriz del cuadrante B. Sin embargo, los "bandidos perfectos" son relativamente escasos. Es más frecuente que haya "bandidos inteligentes" (Bi), que obtienen más beneficios que los costos que causan o "bandidos estúpidos" (Be), que para obtener algún beneficio causan un alto costo a los demás. Desgraciadamente los bandidos que permanecen por encima de la línea OM son relativamente poco numerosos. Es mucho más frecuente el individuo Be. Ejemplo de esto último es el ladrón que destroza la ventanilla de un auto para robar el estéreo o el que lastima seriamente a alguien para robarle un vuelto.El poder de la estupidez
Los estúpidos son peligrosos y funestos porque a las personas razonables les resulta difícil imaginar y entender un comportamiento estúpido. Una persona inteligente puede entender la lógica de un bandido. Las acciones de un bandido siguen un modelo de racionalidad. El bandido quiere obtener beneficios. Dado que no es suficientemente inteligente como para imaginar métodos que le permitan obtener beneficios para sí y al mismo tiempo generar beneficios para los demás, su rationale es el de obtener beneficios causando pérdidas a su prójimo. Ciertamente, esto no es justo, es el típico comportamiento "garca" pero sin duda tiene una lógica y por lo tanto es previsible. En definitiva, las relaciones con un bandido son posibles puesto que sus sucias maniobras y sus deplorables aspiraciones pueden anticiparse y, en la mayoría de los casos, generar las acciones de mitigación y anticuerpos adecuados en materia de prevención o defensa. Con una persona estúpida todo esto es tan imposible como inútil. Tal como está implícito en la Tercera Ley, una criatura estúpida nos perseguirá sin razón, sin un plan preciso, en los momentos y lugares mas improbables e inesperados. No existe modo racional de prever cuándo, cómo y por qué una persona estúpida llevará a cabo su ataque. Frente a un individuo estúpido, uno esta completamente desarmado. Puesto que las acciones de una persona estúpida no se ajustan a las reglas de la racionalidad, es lógico pensar que tienen todas las de ganar porque:
- generalmente el ataque nos toma por sorpresa;
- incluso cuando se tiene conocimiento del ataque, estamos inermes porque el ataque carece de cualquier estructura racional.
El hecho de que la actividad y los movimientos de una criatura estúpida sean absolutamente erráticos e irracionales, no sólo hace problemática la defensa, sino que hace extremadamente difícil cualquier contraataque. Y hay que tener en cuenta también otra circunstancia no menor: la persona inteligente sabe que es inteligente; el bandido sabe que, excusas más o menos, es un bandido; el desgraciado sabe de su propia candidez o condición. Sin embargo, el estúpido no sabe que es estúpido y esto contribuye en gran medida a dar mayor potencia, incidencia y eficacia a su poder devastador.
Cuarta Ley Fundamental
Las personas no estúpidas subestiman siempre el potencial nocivo de las personas estúpidas. Los no estúpidos, en especial, olvidan constantemente que en cualquier momento, lugar y circunstancia, tratar y/o asociarse con individuos estúpidos se manifiesta de forma infalible como un error garrafal
No hay que asombrarse de que las personas desgraciadas e incautas, es decir, las que en los gráficos 1 y 2 se sitúan en el cuadrante D, no reconozcan la peligrosidad de las personas estúpidas. El hecho no representa sino una manifestación más de su candidez. Pero lo que resulta verdaderamente sorprendente es que tampoco las personas inteligentes o los bandidos consiguen muchas veces reconocer el poder devastador de los estúpidos. Es extremadamente difícil explicar porque sucede esto. Se puede tan sólo formular la hipótesis que, a menudo, tanto los inteligentes como los bandidos, al ser abordados por individuos estúpidos, cometen el error de abandonarse a sentimientos de auto-complacencia y desprecio en lugar de preparar la necesaria defensa y segregar inmediatamente cantidades ingentes de adrenalina ante tamaña situación de peligro. Uno de los errores más comunes es llegar a creer que una persona estúpida sólo se hace daño a sí misma, pero esto no es más que confundir la estupidez con la candidez de los desgraciados. Más aún, los bandidos pueden caer a veces en la tentación de asociarse con un individuo estúpido con el objeto de utilizarlo en provecho propio. Tal maniobra no puede tener más que efectos desastrosos porque:
- está basada en la total incomprensión de la naturaleza esencial de la estupidez;
- da a la persona estúpida la oportunidad de desarrollar sus capacidades más allá de lo originalmente supuesto; el bandido puede hacerse la ilusión de que está manipulando a la persona estúpida y, hasta cierto punto, puede que incluso lo consiga, pero debido al comportamiento errático del estúpido, no se pueden prever todas sus acciones y reacciones hasta que muy pronto el bandido se verá arruinado y destruido sin remedio.
Como ya habrán advertido, en estos casos estamos en presencia del bandido estúpido (Be) del gráfico 2.
A lo largo de los siglos, en la vida pública y privada, innumerables personas no han tenido en cuenta la Cuarta Ley Fundamental y esto ha ocasionado pérdidas incalculables.
Análisis Macro y Quinta Ley Fundamental
La persona estúpida es el tipo de persona más peligrosa que existe
Las consideraciones finales de la Cuarta Ley nos conducen a un análisis de tipo "macro" fundamentado en el corolario que el estúpido es por lejos más nocivo para la sociedad que el bandido. La formulación de la Ley y el corolario son aún del tipo "micro". Sin embargo, ambos tienen profundas implicaciones de naturaleza "macro". Si todos los miembros de una sociedad fuesen bandidos perfectos, la sociedad quedaría en una situación estancada pero no se producirían grandes desastres. Pero cuando los estúpidos entran en acción, las cosas cambian completamente. Las personas estúpidas ocasionan perdidas a otras personas sin obtener ningún beneficio para ellas mismas y, por consiguiente, la sociedad entera se empobrece.
El gráfico 3 del Profesor Cipolla muestra un sistema de clasificación simple entre las acciones que causan beneficio o perjuicio a la sociedad como un todo. Toda actividad representable a la derecha de la línea NOM implica una redistribución con beneficio social neto, mientras que las actividades que caen a la izquierda o debajo de dicha línea, implican pérdidas sociales netas.
Ahora bien, cuando queremos revisar el efecto "macro" surge la pregunta: por qué razón algunas sociedades progresan en el tiempo y otras retroceden? Más aún cuando el propio Profesor Cipolla afirma que el coeficiente σ es una constante histórica. Bueno, la razón parece relativamente simple. Depende exclusivamente de la capacidad y compromiso social de los individuos inteligentes en mantener a raya a los estúpidos.
En las sociedades en decadencia, el porcentaje de individuos estúpidos sigue siendo igual a la constante de Cipolla; sin embargo, en el resto de la población se observan dos fenómenos: a) la clase dirigente que detenta el poder (políticos, empresarios, etc.) muestra una alarmante proliferación de bandidos con un elevado porcentaje de estupidez (Be); b) y entre quienes no están en el poder, un igualmente alarmante crecimiento del número de desgraciados incautos (D). Tal cambio en la composición de la población de los no estúpidos es el que refuerza inevitablemente el poder destructivo de la fracción σ y conduce a los países a la ruina. En definitiva y como señalaba Martin Luther King "nada en el mundo es más peligroso que la ignorancia sincera y la estupidez concienzuda".

Chapeau!
ResponderEliminarMuchas gracias Jorge! Abrazo.
ResponderEliminarFantastico, me encanto leerlo!
ResponderEliminarGracias Gustavo!
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